miércoles 18 de noviembre de 2009

Armas Antiguas- Katana



La katana es un sable japonés (daitō), aunque en Japón esta palabra es usada genéricamente para englobar a todos los sables. "Katana" es el kunyomi (lectura japonesa) del kanji 刀; el onyomi (lectura china) es "tō" (pronunciado /to:/).
Se refiere a un tipo particular de sable de filo único, curvado, tradicionalmente utilizado por los samuraís. Su tamaño más frecuente ronda el metro de longitud y el kilo de peso.
El tipo de Katana más difundido en la actualidad es el conocido como " Oda Nobunaga", en alusión al shogún creador de dicho modelo, de hoja curva y alrededor de un metro de longitud total.



Origen

El origen de la katana japonesa se remonta a los siglos X-XII, cuando los chinos de la dinastía Song introdujeron en el país una espada curva llamada "El destripador de caballos" (斩马刀), nombre dado por ser un arma utilizada en combate contra la caballería pesada para destripar el vientre o atacar los cuartos delanteros del caballo. Esta espada, más adelante conocida como sable, simplemente evolucionó hasta la posterior katana Japonesa.



Características

Debido al carácter curvo de su hoja y a su único filo, la katana debe ser considerada realmente un sable. Como tal, está fundamentalmente orientada al corte más que a la estocada. Su curvatura surge de la necesidad de obtener un corte eficaz cuando se maneja desde la montura del caballo; la hoja recta tiende a "empotrarse" en el momento del corte, mientras que la curva obtiene siempre un corte tangencial a la trayectoria del arma y con ello evita que la katana se quede bloqueada.
La katana era utilizada principalmente para cortar y debido a su capacidad de producir heridas muy severas, era considerada una especie de " guillotina de mano". Se la desenvaina con un movimiento axial de rotación, llevando el filo hacia arriba y se la puede blandir con una o dos manos (siendo esta última modalidad la tradicional).
Aunque el arte del manejo del sable japonés, según su propósito original, ha quedado en la actualidad casi obsoleto, el kenjutsu (conjunto de técnicas de sable) dio origen al gendai budo, un arte marcial moderno. Mientras, la esencia de su manejo persiste en el iado (antiguamente iai jutsu), que es el arte de "desenvainar cortando" y en el kendo (vía del sable) que es el arte de esgrimir una espada de bambú conocida como shinai y utilizando como protección una máscara (men) y una armadura (bogu). Las escuelas originales del kenjutsu koryu aún existen y siguen siendo practicadas, como Niten Ichi Ryu.



Elaboración y tratamiento

Las espadas japonesas y otras armas cortantes eran fabricadas mediante un elaborado método de calentamiento reiterado, plegando y uniendo el metal. Esta práctica se originó debida al uso de metales altamente impuros.
La curvatura distintiva de la katana se debe, en parte, al trato diferencial durante el calentamiento al que es sometida. Al contrario de gran parte de las espadas producidas en otros lugares, los herreros japoneses no endurecen el sable completo, solamente el lado que posee filo. El proceso de endurecimiento hace que la punta del sable se contraiga menos que el acero sin tratar cuando se enfría, algo que ayuda al herrero para establecer la curvatura del sable. La combinación de un lado duro y un lado blando de la katana y de otros sables japoneses es la causa de su resistencia a pesar de retener un buen filo cortante.
Para ayudar al manejo de la katana, existe un tipo de arma llamada bokken, en forma de katana, pero de madera, cuya aplicación sirve para perfeccionar el movimiento de la katana sin ningún tipo de peligro y así combatir en entrenamientos.



Shirasaya y Shikomizue

La Shirasaya (白鞘? literalmente vaina blanca)) es en apariencia similar a la katana, aunque carece de Tsuba (guardamano), y su Tsuka (mango), sin un Same (forro) y Tsuka-Ito (encordado) parecen formar una sola pieza de madera junto a la Saya (vaina) al estar la hoja envainada, dandole un aspecto similar a un Bokken. Dadas sus limitaciones, este montaje no se considera un arma efectiva, si no más bien una forma de almacenar una hoja de espada. A pesar de ello, si se produjo un tipo de arma ideada para el combate con estas características, la Shikomizue (仕込み杖? literalmente bastón preparado), donde estas características cumplían la función de disfrazar el arma como un bastón.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Katana

viernes 30 de octubre de 2009

Conan el Cimmerio- Robert E. Howard

Voy a comentar una de las propuestas más interesantes y completas que se pueden encontrar de Conan el Cimmerio, el legendario personaje creado por el escritor tejano Robert E. Howard, en la primera mitad del siglo XX.
Se trata de un compendio fabuloso, que hará las delicias de los seguidores del género de espada y brujería.
Los editores de Timun Mas se concentraron en plasmar las historias del bárbaro de acuerdo al orden cronológico en que fueron escritas por el autor.
Aparte de los relatos, cada entrega trae también algunos borradores, sinopsis y capítulos de cuentos desconocidos de Howard.



Conan de Cimmeria Volumen I

En esta edición de lujo, podemos encontrar los primeros relatos de este aventuro, ladrón y mercenario que recorrió la fabulosa tierra hyboria, un mundo plagado de peligros y brujería.
Este número, profusamente ilustrado por Mark Schultz, contiene los siguientes relatos:

Cimmeria
El fénix de la espada
La hija del gigante helado
El dios del cuenco
La torre del elefante
La ciudadela escarlata
La reina de la Costa Negra
El coloso negro
Sombras de hierro a la luz de la luna
Xuthal del crepúsculo
El estanque del negro
Villanos en la casa
El valle de las mujeres perdidas
El diablo de hierro

Debo aclarar que este volumen de lujo incluye las historias de los tomos 1 y 2 de la edición de tapa blanda.

Titulo: Conan de Cimmeria
Autor: Robert E. Howard
Editorial: Grupo Editorial Ceac, S.A., 2004
ISBN: 84-480-3390-6
Páginas: 560



Conan el Cimmerio 3

En este volumen de tapa blanda, encontramos las siguientes historias, esta vez ilustradas por Gary Gianni.

El pueblo del círculo negro
Nacerá una bruja

Titulo: Conan el Cimmerio 3
Autor: Robert E. Howard
Editorial: Scyla Editores, S.A., 2006
ISBN: 84-480-3539-9
Páginas: 220



Conan el Cimmerio 4

En esta entrega, encontramos la única novela escrita acerca de este personaje, una obra creada por Howard con la intención de ganar adeptos en el viejo continente, especialmente en Gran Bretaña. Gary Gianni se encarga de ilustrar esta emocionante historia.

La hora del dragón

Titulo: Conan el Cimmerio 4
Autor: Robert E. Howard
Editorial: Scyla Editores, S.A., 2006
ISBN: 84-480-3540-2
Páginas: 260



Conan el Cimmerio 5

Otra gran entrega con tres historias repletas de emoción y misterio, ilustradas esta vez por Gregory Manchess.

Los sirvientes de Bit-Yakin
El negro desconocido
Los antropófagos de Zamboula

Además de estas historias, se incluyen algunas sinopsis y dos borradores de un relato inconcluso titulado, Lobos de allende la frontera.

Titulo: Conan el Cimmerio 5
Autor: Robert E. Howard
Editorial: Scyla Editores, S.A., 2007
ISBN: 978-84-480-3586-0
Páginas: 253



Conan el Cimmerio 6

En esta entrega encontramos dos de los mejores relatos-según mi opinión- del héroe cimmerio. Gregory Manchess es el encargado de las ilustraciones.

Más allá del río Negro
Clavos rojos

Titulo: Conan el Cimmerio 6
Autor: Robert E. Howard
Editorial: Scyla Editores, S.A., 2007
ISBN: 978-84-480-3587-7
Páginas: 240

lunes 12 de octubre de 2009

Armas Antiguas- Cimitarras



La voz cimitarra parece venir de la derivación italiana "scimitarra" del shamir persa, y sirve en occidente para referirse a cualquier sable curvo musulmán u oriental. Por ello, dentro del término cimitarra, -que en sí mismo no es un arma concreta-, entrarían las siguientes armas:

Shamir: si es de origen persa.
Kilic: si es de origen otomano.
Saif: si es de origen árabe.
Talwar: si es de origen indio.
Nimcha: si es de origen magrebí.

La cimitarra es un arma refinada, fina y ligera. Es decididamente cortante, con un solo filo y una empuñadura protectora. Su origen lo solemos hallar en Persia, si bien fue utilizada también en la India durante los siglos XIII y XIV. Sin duda, su larga y curvada hoja estaba diseñada para barrer con estocadas a los enemigos, así como para acuchillar profundamente. La particularidad de que sea curva sirve para que al atacar a caballo la hoja no se incruste en el oponente. Al ser curva lo que se logra es que la hoja corte pero siga su trayectoria.
Los árabes prefirieron la cimitarra a la espada recta, y el solo hecho de evocar su nombre nos transporta de inmediato al recuerdo de esas luchas entre templarios y sarracenos, pero también solemos asociarla a fascinantes personajes como Sandokán o Simbad el marino, los cuales, con su asombroso manejo de esta arma, conseguían el respeto de sus adversarios.
Pero otro gran personaje que está indisolublemente unido a esta arma fue Saladino, sultán de Egipto, Siria, Arabia y Mesopotamia, durante la Tercera Cruzada, que tuvo lugar entre 1187 y 1192. Y grandes son las proezas que se narran de él:

“Fueron estos sabios quienes narraron al rey Abdalmalek ben-Merwan que, cuando Ricardo Corazón de León se encontró en las cruzadas con el inmenso Saladino, el rey cristiano creyó necesario ensalzar las virtudes de su espada.
Para demostrar la fuerza de su pesadísimo mandoble, cortó una barra de hierro.
En respuesta, Saladino tomó un cojín de seda y lo partió en dos con su cimitarra sin la sombra de un esfuerzo, al grado de que el cojín pareció abrirse por sí mismo.
Los cruzados no podían creer a sus ojos y sospecharon que se trataba de un truco. Saladino entonces lanzó un velo al aire y con su arma lo desgarró.
Era ésta una lámina curva y delgada que brillaba, no como las espadas de los francos, sino con un color azulado marcado por una miríada de líneas curvas distribuidas al azar.
Los europeos comprobaron entonces que éstas eran, precisamente, las características, ¡oh gran señor!, de todas las láminas usadas en el Islam en tiempos de Saladino."


Las hojas, insistían los sabios alrededor del rey Abdalmalek ben-Merwan, eran excepcionalmente fuertes si se las doblaba; también eran lo suficientemente duras como para conservar el filo; es decir, que podían absorber los golpes en el combate sin romperse. Sus virtudes mecánicas, así como sus preciosas marcas onduladas en la superficie, se debían al material con que estaban hechas: el acero de Damasco..
Así, en tiempos de los cruzados, las espadas de Damasco se convirtieron en legendarias. Durante siglos fueron fascinación y frustración de los herreros de parte de Europa occidental, que trataron en vano de reproducirlas. Nunca creyeron que tanto su fuerza como su belleza provenían del alto contenido en carbono, que en las espadas de Damasco estaba entre 1,5 y 2,0 por ciento. Así, al añadirle carbono al hierro reducido, el resultado era el de un material más duro.
El acero, porque eso es el hierro con carbono, se preparaba en la India, donde se le llamaba pasta. Se vendía en forma de lingotes o de redondeles del tamaño de una medalla grande. Se cree que las mejores hojas se forjaron en Persia a partir de esas pastas, para hacer también escudos o armaduras. Aunque el acero de Damasco se conocía en todo el Islam, también se conocía en la Rusia medieval, donde se le llamaba bulat y en España (que fueron traídos por los moros), donde se hicieron famosas las espadas forjadas en las acerías de Toledo.



Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Cimitarra

lunes 14 de septiembre de 2009

Emisarios del caos en Ragnarok 5

De nuevo he sido escogido para participar en el fanzine de la Asociación Española de Espada y Brujeria, con el relato épico "Emisarios del caos", una de las aventuras de uno de mis personajes favoritos, Argoth el errante.
Para aquellos que quieran echarle una ojeada lo podrán hacer en la siguiente dirección:
www.aurorabitzine.com.
Pueden acceder también a través del vínculo que encontrarán en el apartado Publicaciones en la red, en la columna derecha de esta misma bitácora.
De nuevo quiero agradecer a los miembros de la asociación y muy especialmente a Andrés Díaz Sánchez, su director.

Guerreros de la antiguedad- Los Asirios



Historia

Durante el tercer milenio a. d.C, la región de Asia Anterior estuvo bajo la influencia de la civilización Sumeria establecida en la llanura sur de Mesopotamia. En las investigaciones hechas a raíz de las excavaciones arqueológicas de la ciudad siria de Assur se ha podido comprobar que las estatuas halladas tenían mucho en común con las encontradas en otros templos sumerios. Esto demuestra la gran relación cultural que sin duda existía entre ambos pueblos desde tiempos remotos.
Hacia el año 2000 a.C. invadió Mesopotamia (cerca de la actual palestina) el pueblo de los elamitas, pero más tarde entró otro pueblo nómada, los amorritas o amorreos, procedentes de Siria que conquistaron por el sur a los sumerios y por el norte a los sirios.
Se sabe que un siglo más tarde grupos de asirios mercaderes formaron colonias en Anatolia (actual centro de Turquía), y que allí establecieron un próspero comercio de metales preciosos y de textiles.
Entre los años 1813 y 1780 a.C., Asiria alcanzó la categoría de imperio. Fue el primer Imperio Asirio, de la mano del rey Shamshi- Adad I hasta que en el año 1760 a.C., Hamurabi de Babilonia derrotó y conquistó a los asirios que pasaron a formar parte del Imperio de Babilonia.
El siglo XVI a.C. fue un periodo de invasiones y gran confusión por toda Mesopotamia. Asiria se vio bajo el control de unos y otros invasores (los mitanni y los hititas sobre todo), hasta el siglo XIV en que el rey asirio Azur-uballit I se liberó de sus opresores e incluso llegó a agrandar los límites de sus tierras. Los sucesores de este rey ampliaron más las fronteras y supieron enfrentarse a los pueblos de alrededor: urarteos, hititas, babilonios y lullubis.
Hacia el año 1200 a.C., una oleada de pueblos procedentes de la península Balcánica, conocidos como los Pueblos del Mar fueron los causantes del final del imperio Hitita y del imperio Egipcio. Uno de estos pueblos, llamado mushki, se asentó al este de Anatolia y fue una constante amenaza para Asiria. Otro pueblo (nómada y semita), el arameo, hostigaba continuamente a los asirios por el oeste. Asiria se hizo fuerte y resistió el empuje de estos pueblos, y endureció su ejército que a partir de entonces fue famoso por su crueldad y temido por sus enemigos, de tal manera que al verse amenazados y ante su proximidad no les quedaba más remedio que huir; la gente que quedaba en las aldeas o las ciudades atacadas era masacrada o llevada a Asiria como esclavos. Las ciudades eran saqueadas y después arrasadas, pero no se anexionaban al Estado asirio.
Este sistema de lucha y conquista fue variando con el tiempo. A finales del siglo X a.C. los reyes asirios ya anexionaron varios territorios de los arameos que estaban situados al este del río Jabur (en el valle central del Éufrates) y de los de la región de los ríos Gran Zab y Pequeño Zab.
En el siglo IX a.C. reinó Asurnasirpal II, desde el 884 al 859 a.C. Construyó la ciudad de Calach y la hizo su capital, en sustitución de la antigua Assur. La arqueología de esta ciudad ha dado un verdadero tesoro en inscripciones halladas en los monumentos, sobre la historia de este rey. Se sabe de él entre otras cosas que sus campañas bélicas fueron numerosas, devastadoras y brutales.
En el siglo VIII a.C. surge un floreciente imperio militar que duró dos siglos. En este periodo histórico fueron tributarios de Asiria los fenicios, los israelitas y muchos pueblos de la Media y de Persia. Los asirios llegaron en su expansión hasta Egipto por el oeste y Persia por el este. Es una época de esplendor en que los reyes vivían con gran lujo, ejerciendo un gobierno despótico.
Durante esos años gobernó la dinastía de los Sargónidas, cuyo primer rey fue Sargón II que trasladó su séquito a una nueva ciudad llamada Dur Sharrukin (Fuerte de Sargón). Las ciudades se embellecieron con magníficos monumentos a costa de los cuantiosos tributos cobrados a los pueblos sometidos.
El rey Asarhaddón reinó en los primeros años del siglo VII a.C. Llegó hasta Egipto y tomó la capital, Menfis. Su hijo Asurbanipal llegó más lejos, hasta Tebas e hizo campañas militares en Susa (Irán). A la muerte de este rey hubo una revolución interna. Después de estos acontecimientos hay pocas noticias históricas.
El fin del Imperio Asirio se debe a la gran derrota sufrida por sus últimos reyes Sin-shar-ishkun y Ashur-uballit II contra los medos y los babilonios. Asiria se fue debilitando con tantas guerras y con la amenaza constante de un nuevo pueblo que llegaba por el norte: los escitas. Babilonia recuperó su independencia y Ciáxares (o Ciájares) de la Media sitió y destruyó Nínive, la ciudad asiria poderosa y odiada por sus enemigos. Allí fue donde murió Sin-shar-ishkun en el año 612 a.C. Asiria aún resistiría tres años más mediante el autoproclamado rey Ashur-uballit II, que gobernó un reducido territorio con capital en Harrán merced al apoyo egipcio. En 609 a.C. medos y babilonios tomaban Harrán, poniendo punto y final al Imperio Asirio.
Al mismo tiempo que ellos estaban dominando estos territorios, en la zona había otras civilizaciones, y eran: los elagones, los sidinandos y los nameos.



El pueblo asirio

Su lengua era una forma del acadio, una lengua semítica. Era de tipo flexiva, muy parecida a la babilonia, hablada en tierras caldeas. También la escritura asiria era muy parecida a la escritura cuneiforme de Babilonia. Escribían sobre tablillas de arcilla.. Los antiguos asirios también utilizaban el idioma sumerio en su literatura y la liturgia. Durante el período neo-asirio, el idioma arameo se convirtió cada vez más común en el imperio asirio, esto fue debido a las migraciones forzadas en masa: las grandes poblaciones de pueblos que hablaban el idioma arameo fueron trasladadas a todas partes del imperio.
En el siglo VII a.C., este pueblo era ganadero y agricultor. Construían como vivienda unas chozas de arcilla bien compactada. Sabían tejer y trabajaban la obsidiana y el sílex para fabricar herramientas y otros utensilios. También modelaban muy bien la arcilla, muchos de cuyos objetos han llegado hasta nuestros días.
Solían enterrar a sus muertos en flexión, con las rodillas cerca del pecho. No tenían un lugar determinado que utilizasen como cementerio sino que los enterraban en los espacios cercanos a las chozas.
El pueblo asirio obedecía a su rey que a la vez era gran sacerdote del dios Assur. Al principio de su historia estos reyes fueron tributarios de los caldeos (de Babilonia), pero después consiguieron hacerse independientes e incluso llegaron a someter a los reinos de alrededor. El rey era además comandante en jefe del gran ejército que llegaron a tener; en teoría era monarca absoluto, aunque los nobles y gobernantes de las tierras conquistadas asumían casi siempre las decisiones en su nombre. Esta situación fue decisiva en los últimos reinados pues se sucedieron las revueltas e intrigas palaciegas, debilitando de este modo la organización y la administración del Estado que poco a poco fue perdiendo todo poder.
Asiria se fue convirtiendo en el centro de un nuevo imperio. Los reyes de los pequeños reinos vecinos no tenían otra opción que declararse súbditos del rey asirio y de pagar a modo de regalo grandes cantidades de oro, plata y piedras preciosas.




El ejército

Organizaron un gran ejército compuesto por infantería y caballería. Fue el primer ejército que se conoce que utilizara armas de hierro.
La infantería estaba integrada por arqueros y piqueros que vestían protegiendo el cuerpo con una coraza hecha con trozos de cuero; la cabeza estaba defendida por un casco o yelmo de metal coronado por una cimera (se llama así a la cima del yelmo, generalmente adornada de plumas u otros ornamentos). El escudo era redondo. Empleaban como armas un arco curvado, flechas cortas, lanza y espada también corta.
La caballería contaba con unos caballos de poca alzada y cola ancha. No usaban estribo, ni silla, aunque a veces ponían una alfombra especial sobre el animal.
Los guerreros más ricos peleaban sobre un carro de guerra de 2 ruedas, tirado por 2 o 3 caballos que iban ricamente jaezados. El carro era muy ligero y estaba cerrado por delante.
Rodeaban el campamento militar con un muro construido con tierra. Dentro del muro alzaban las tiendas de tela sostenidas por un palo. Se saben todos estos detalles y más gracias a los bajorrelieves encontrados, en que se pueden ver escenas cotidianas: los soldados dentro de sus tiendas, un soldado preparándose la cama y otro que coloca objetos sobre una mesa.
Empleaban también algunas máquinas de guerra como el ariete, que consistía en una viga gruesa que terminaba en una figura de cabeza de monstruo. Se le daba un movimiento de vaivén para que la cabeza diese contra el pie de la muralla con el fin de abrir una brecha. Otra máquina era la torre cuadrada, hecha de madera y muy alta para poder dominar la cerca enemiga; los guerreros se trasladaban dentro de este artefacto, que se deslizaba sobre una plataforma con ruedas. Abrían galerías subterráneas que llegaban hasta los muros defensivos y trincheras que situaban frente a la fortaleza.
Las expediciones guerreras se llevaban a cabo cada año por primavera con el rey al frente. La expedición consistía en la invasión de un pequeño reino al mismo tiempo que se procedía a talar el campo. Se cortaban las cabezas a los muertos y se tomaban prisioneros que eran encadenados para llevarlos consigo como esclavos o nuevos súbditos, la crueldad que hicieron gala los asirios estuvo presente desde sus inicios, solo hay que ver su codigo de leyes, mucho más duro que el de Babilonia o el de los Hititas. Pero cuando tuvieron la oportunidad de poder ejercerlo sobre otros territorios mediante el ejército fueron más duros todavía. Entre estos prisioneros siempre había obreros y mujeres. Antes del regreso despojaban la ciudad atacada y le prendían fuego. Después regresaban con un buen botín de guerra que era distribuido entre los soldados.
Este gran ejército contribuyó a que entre los años 1318 a.C. y 1050 a.C., el Imperio Asirio se convirtiera en el primer gran imperio militar de Mesopotamia. Con su gran profesionalidad consiguieron llegar hasta el lago Van en Armenia y por el oeste hasta el mar Mediterráneo. El gran imperio finalizó con la muerte de Tiglatpileser I (1116 a. C.-1077 a. C.)



Religión

Los dioses eran muy numerosos en todo el territorio de Mesopotamia. Eran muy parecidos a los hombres en muchos aspectos, pero tenían una autoridad ilimitada. Era común a todos los pueblos de esta región el temor a los dioses. Mesopotamia estaba llena de grandes templos donde los sacerdotes ofrecían sacrificios. Había siempre una construcción mayor, un templo que sobrepasaba en altura a los demás, con forma de torre escalonada; es lo que se conoce como zigurat.
La religión en general en toda Mesopotamia no era como la de Egipto, optimista y con esperanza en el más allá. Por el contrario se vivía con un temor permanente y miedo a los espíritus malignos y la muerte era muy temida pues el espíritu del hombre se marchaba a una penumbra eterna donde de ningún modo era feliz.
En Asiria el dios principal era Assur que dio nombre a la región, a la tribu y a una ciudad. El símbolo de Assur era el árbol de la vida, pues él era el dios de la vida vegetal. Más tarde cuando Asiria es ya un imperio militar, Assur se convierte en un dios guerrero y es identificado con el Sol. Su símbolo fue entonces un disco con alas, el mismo que tenían los hititas y que a su vez habían recibido de Egipto. La diosa principal era Isthar, diosa del amor, de la guerra y la fecundidad. Se le daban las advocaciones de "Primera entre los dioses", "Señora de los pueblos", y "Reina del cielo y la tierra" entre otras.
En la ciudad asiria de Nínive se encontraron unas listas pertenecientes a la biblioteca de Asurbanipal en que se podían contar hasta 2.500 nombres de divinidades, entre las que había pequeñas deidades locales. Los dioses mayores que se adoraban en las ciudades eran:Anu dios del cielo, Enlil señor de los vientos y tempestades, Ea señor de las aguas. El dios-sol Shamash era señor de la luz que asegura la vida y permite juzgar las acciones humanas con claridad. Era por tanto el dios de la justicia.
Marduk era un dios de Babilonia, pero fue adoptado y adorado en toda Mesopotamia. Llegó a ser un dios universal, dueño del mundo y primero entre los dioses.
Existían además unas criaturas al servicio de los dioses: los genios y los demonios que podían ser tanto benefactores como maléficos. Su misión era proteger o castigar a los hombres. Estos demonios cuando castigaban lo hacían de manera cruel y atormentadora. Podían golpear a los hombres convirtiéndose en fantasmas, hombres de la noche, devoradores de niños, etc...

Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Asirios

martes 25 de agosto de 2009

El Conde Belisario- Robert Graves



En esta obra, Robert Graves, el mismo autor de Yo Claudio, nos transporta de nuevo al mundo romano, esta vez a Constantinopla, la capital de Imperio Romano de Oriente en el siglo VI. Es la historia de un gran general, un hombre admirable que consiguió mantener el predominio del imperio a pesar de los recelos de un emperador mezquino ensombrecido bajo su gloria.
Debo admitir que esta obra iluminó esa parte oscura de la historia, revelándome los secretos de la corte imperial y la vida en aquellos turbulentos años, de los cuales no tenía mucho conocimiento.
La narración bélica es impecable y plagada de pinceladas épicas. Las batallas importantes son explicadas con detenimiento y a medida que uno se sumerge en el relato, descubre la solidez histórica plasmada por el autor.
Una obra recomendable para los amantes de la novela histórica.

Titulo: El Conde Belisario
Autor: Robert Graves
Editorial: Edhasa
ISBN: 978-84-350-3329-9
Páginas: 760

Creta- Antony Beevor



En primer lugar, este es un libro histórico. Un compendio exacto de los hechos acaecidos en la isla de Creta durante la Segunda Guerra Mundial.
El autor nos relata la historia por medio de las experiencias de los protagonistas, conformando un texto coherente con todas estas anécdotas y hechos aislados. Desde mi punto de vista es un documento soberbio para aquellos apasionados por la historia. Personalmente me impactó bastante la primera parte, la narración de la invasión de los paracaidistas alemanes y el duro combate que siguió a continuación. Después de eso la historia pierde fuerza al tratar de explicar los hechos aislados de la resistencia hasta el final de la guerra. Debo destacar la impecable investigación como uno de los pilares del libro. Antony Beevor no dejó nada al azar y cubrió todo aspecto posible.
Debo advertir que es un texto rigurosamente histórico, que puede convertirse en una experiencia agotadora para aquellos acostumbrados a las novelas.

Titulo: Creta- La batalla y la resistencia
Autor: Antony Beevor
Editorial: Booket: Septiembre 2006
ISBN: 13:978-84-8432-798-1
Páginas: 562